empiezo el camino ese, tú sabes,
el de la cuesta,
el que se pierde en la niebla,
el del lado opuesto
a la solana.
yo creo que me borraré también:
que prefiero volver a la sombra
de la que vine,
porque ocurre que he sabidoque respirar entre la gente duele,
que puede doler la palabra,
que puede romper,
y que es mucho mejor
por todo ello,
que la mía esté encerrada
y sin embargo, ya sabes,
andaré por aquí cerca
divagando entre la canción
de los filos
a los que algunos locos
aún se encaraman,
tejiendo versos para las sombras
y los oscuros perímetros
del cajón de madera del silencio
donde desde hoy
ya sabes que vivo







